CONÓCENOS

De todas las formas de expresión artística existentes, la música tiene algo especial… Son acordes, sonidos que despiertan los sentidos y que, en combinación, generan emociones que son capaces de elevar el espíritu.
En Daemonium Tympanon, se cuenta con un grupo de músicos apasionados, entregados y que llegarán lejos dejando en cada puesta en escena lo mejor de ellos. Estas son sus historias.

Gustavo González (Comandante Azaros): El arquitecto del power metal tuyero
La historia del metal en los Valles del Tuy tiene un nombre fundacional: Gustavo Enrique González Figueroa, conocido en los escenarios como Comandante Azaros. Su trayectoria, marcada por una visión inquebrantable y una evolución constante, lo consagra no solo como el fundador y vocalista de Daemonium Tympanon, sino como un pilar en la escena del metal progresivo y power venezolano.
Desde su Caracas natal, el llamado de la música se manifestó temprano. A los 6 años, un piano de juguete de su hermana fue su primer instrumento, revelando un oído musical y sentido rítmico innatos. Esta vocación se formalizó a los 18 años, cuando aprobó con éxito el examen de ingreso al prestigioso Conservatorio de Música José Ángel Lamas para estudiar Teoría y Solfeo, cimentando el conocimiento que sustentaría toda su carrera.
El nuevo milenio lo encontró explorando. En el 2000, sus primeros acercamientos a bandas en formato acústico, versionando clásicos de The Beatles y The Eagles, dieron paso a un amor definitivo por la guitarra eléctrica, instrumento que dominó con talento y grandes influencias del rock clásico. Sin embargo, su ambición apuntaba más alto.
En 2002, esa ambición tomó forma concreta. Junto a un grupo de amigos, fundó Altair, la primera banda de Power Metal de los Valles del Tuy. Este proyecto pionero ganó renombre en la escena underground nacional, presentándose en múltiples localidades con notable aceptación del público, sembrando la semilla de un género que marcaría la región.
Tras un breve retiro, regresó en el 2008 con un proyecto audaz y personal: Amo del Pentagrama. Aquí, acompañado de excelentes músicos, se adentró en los complejos terrenos del metal progresivo, inspirándose en colosos como Dream Theater y Symphony X. Fue una apuesta arriesgada y vanguardista para la escena local, demostrando su búsqueda constante de desafíos musicales.
La adversidad, en forma de crisis país y compromisos familiares, impuso una pausa obligatoria. Pero la música siempre regresa. En 2019 se reunió con viejos amigos para crear Divine Rage, una banda de covers que mantuvo vivas sus raíces en el rock latino y anglosajón. Un giro crucial llegó en 2022, cuando asumió el rol de vocalista de la banda Eclesiastés. Este cambio fue una revelación, permitiéndole encontrar en el canto su máxima expresión: un show más expresivo y contundente, liberando toda la potencia de su interpretación.
Finalmente, a finales de 2024, cristalizó la visión definitiva. Junto al baterista Víctor Moreno Cortez, fundó Daemonium Tympanon. Reuniendo a un poderoso equipo con exintegrantes de Eclesiastés y Destino, el Comandante Azaros no solo retomó el legado power metal de Altair, sino que lo elevó a una nueva dimensión conceptual. Como cerebro, voz y fuerza motriz detrás del proyecto, Gustavo González sintetiza décadas de experiencia: la academia, la pionera Altair, la complejidad progresiva y la potencia vocal descubierta, para comandar lo que promete ser el capítulo más glorioso de su carrera, devolviendo con ímpetu el poder y la épica a los Valles del Tuy.

Alexander Castillo (Openhaimer): El forjador de riffs épicos
Detrás de cada nombre artístico hay una historia de evolución, y Openhaimer, el seudónimo de Alexander Castillo, guitarrista de Daemonium Tympanon, es la firma de un músico cuya trayectoria se forjó en el yunque de la disciplina clásica y se templó en el fuego del metal.
Su viaje comenzó en los salones de una academia de música en Charallave, donde Alexander dedicó sus primeros años al estudio riguroso de la guitarra clásica y la teoría musical. Esta base académica no fue solo un aprendizaje técnico; fue la construcción de los cimientos sobre los que edificaría su identidad sonora, dotándolo de un profundo entendimiento de la armonía y la estructura compositiva.
El llamado del metal, sin embargo, era irresistible. Con una guitarra eléctrica en sus manos, transformó el conocimiento clásico en un lenguaje de potencia y melodía. No se conformó con ser solo un intérprete; su mente, alimentada por las narrativas sinfónicas de Rhapsody of Fire y Luca Turilli, y el ataque icónico de bandas como Metallica, Megadeth e Iron Maiden, comenzó a crear. Este talento compositivo encontró su primera gran expresión en la banda Eclesiastes, donde Alexander no solo destacó como guitarrista, sino que se erigió como el compositor principal, marcando con su sello autoral el sonido y la dirección del proyecto.
Su profesionalismo y versatilidad lo llevaron a trascender el circuito underground. Durante un año, formó parte de la banda de Carol Angel en Caracas, una experiencia que amplió su horizonte musical y consolidó su presencia en escenarios más diversos, demostrando su capacidad para adaptar su potente estilo a diferentes exigencias musicales.
El destino, sin embargo, tenía reservado un reencuentro y una misión más ambiciosa. La visión de Gustavo para un proyecto de power metal con temática de ciencia-ficción resonó profundamente en él. Así nació Daemonium Tympanon, un proyecto donde Alexander se reunió con la mitad de sus hermanos de Eclesiastes, pero con una visión renovada y épica.
Hoy, como guitarrista de Daemonium Tympanon bajo el nombre de Openhaimer, Alexander Castillo sintetiza toda su historia en cada riff y solo. Lleva al escenario la precisión de su formación clásica, la agresividad controlada del thrash metal, la narrativa grandilocuente del power sinfónico y la experiencia escénica adquirida en diversos frentes. No es solo un guitarrista; es un forjador de atmósferas sonoras, un arquitecto cuya guitarra construye los pilares melódicos y la potencia rítmica sobre los que se eleva el universo de Daemonium Tympanon. Su seudónimo, Openhaimer, es ahora sinónimo de un sonido que viaja de lo clásico a lo épico, dejando una estela de metal memorable.

Frank Leonard Mujica (Mit-zael): Un viaje a través de las seis cuerdas
La historia musical de Frank Leonard Mujica es un mapa de Caracas trazado con acordes distorsionados, baterías resonantes y una dedicación inquebrantable a la música underground. Es la crónica de un músico que, desde las sombras de los escenarios locales, ha forjado su camino hasta consolidarse como uno de los guitarristas rítmicos de la poderosa banda Daemonium Tympanon.
Sus primeros pasos en el universo de la música pesada los dio en 2010, bajo el nombre de Sociedad Misantrópica. Un año después, ese proyecto mutaría para siempre en Escotoma Social, donde Frank no empuñaría la guitarra, sino las baquetas. Como baterista, dejó su primera huella sonora en el demo “Vigilantes de la Calle” y se volvió un rostro familiar en la escena alternativa caraqueña. Recorrió desde el emblemático Rock por la Paz hasta vibrantes conciertos en la Plaza Los Maestros de La Guaira, pasando por escenarios íntimos como el City Day, Caracas Típica y el Frank Garden Bar. Incluso en el simbólico Callejón de la Puñalada su ritmo se hizo escuchar, mientras que su voz llegó a los oyentes a través de una entrevista en Alba Ciudad 96.3 FM y su presencia al Museo del Teclado para un memorable Rock en el Museo.
El año 2015 marcó un giro fundamental: Frank cambió las baquetas por una Palmer Stratocaster e ingresó como guitarrista rítmico a Bhajans Rock Dhree. Durante dos años, sus riffs ampliaron horizontes. Actuó en el Museo Afroamericano, en el Festival Rock Caracas Underground del Museo de Arte Contemporáneo, y llevó el sonido a espacios como el Centro Cultural Chacao (Latitud 10) y el Teatro Luis Márquez Páez. Su carrera mediática también creció, con participaciones en el programa radial “La Hora Verde” de Joaquín Ortega y una inolvidable entrevista en vivo para Vive TV en Vive con Cancha, sin dejar de lado la intimidad de un concierto en la Librería Lugar Común.
La búsqueda de un sonido más oscuro y técnico lo llevó, en 2018, a unirse a SQS (Servous Quorum Satana). Allí, su guitarra resonó con potencia en eventos como Rockandeleando Vol. II y III, Ruido en Caracas y el Día del Rock Nacional en la Cinemateca, consolidando su reputación como un músico sólido y versátil dentro del circuito.
Con la experiencia acumulada, Frank dio un paso audaz en 2024: se convirtió en fundador, compositor y guitarrista rítmico de Banda Destino. Un proyecto propio donde pudo volcar toda su creatividad, aunque su participación concluiría al año siguiente, en 2025.
Ese mismo 2025 abrió el capítulo más reciente y significativo de su trayectoria: el ingreso a Daemonium Tympanon. Hoy, Frank Leonard Mujica aporta su sólido y enérgico ritmo, forjado en quince años de escenarios, a esta destacada formación. Su sonido, alimentado por influencias que van desde el thrash teutón de Kreator y Helloween hasta el virtuosismo de Steve Vai y Joe Satriani, pasando por el metal melódico de Arch Enemy y el clásico legado de Megadeth y Metallica, encuentra un nuevo hogar.
Armado con su confiable guitarra Palmer Stratocaster, procesada a través de equipos que han sido fieles compañeros de ruta como el multiefecto Digitech RP50, el Zoom 600, el pedal análogo Metal X FX70 y su amplificador Behringer, Frank Leonard Mujica no ha dejado de evolucionar. Su biografía es la de un viajero incansable del metal, un músico que, desde las baterías de Escotoma Social hasta los amplificadores de Daemonium Tympanon, ha construido su identidad sobre el escenario, acorde a acorde, riff a riff.

Giorggio Vargas (Baltorium): El Legado de las Cuatro Cuerdas
La trayectoria de Giorgio Vargas es la de un músico forjado tanto en la disciplina académica como en la energía visceral del metal. Hijo del ya difunto músico y compositor Baltazar Vargas, desde muy temprano Giorgio cargó con un legado sonoro y la determinación de convertirlo en su propia voz.
Su viaje comenzó a los 9 años, cuando tomó una guitarra y decidió aprender de forma autónoma, demostrando una temprana pasión y disciplina. Sin embargo, fue a los 14 años cuando dio un paso fundamental al ingresar al Sistema Nacional de Orquestas y Coros de Venezuela, núcleo Charallave. Allí, además de adquirir el conocimiento formal de teoría y solfeo, encontró en el canto una nueva expresión, formando parte del coro de la escuela como barítono bajo la dirección del maestro Juan Vaez.
Con un talento en crecimiento, a los 17 años buscó un mayor desafío. Audicionó para el Preparatorio del Coro Metropolitano y, demostrando su capacidad, quedó seleccionado. Pero fue al cumplir los 18 años que su camino tomó un giro definitorio. Combinando su formación clásica con sus raíces más potentes, decidió formar parte de la banda de heavy thrash mirandina Inkisitorium como bajista.
En ese momento, transformó el conocimiento que tenía como guitarrista para dominar el bajo, encontrando su inspiración fundamental en dos colosos del género: Steve Harris de Iron Maiden y Joey DeMaio de Manowar. Su estilo comenzó a forjarse, fusionando la precisión técnica con la potencia y melodía característica de sus ídolos.
Paralelamente a su incursión en el metal, Giorgio no abandonó su formación coral. Demostrando su versatilidad, participó como tenor en el Coro del Conservatorio Simón Bolívar, navegando con naturalidad entre los mundos aparentemente distantes del coro sinfónico y el escenario del thrash metal.
Su recorrido como bajista continuó enriqueciéndose con su participación en la banda Esclesiastes, donde continuó desarrollando su identidad en las cuatro cuerdas. Cada experiencia, cada escenario, fue un peldaño que lo preparó para el proyecto que define su presente.
Hoy, ese legado musical heredado de su padre, esa formación académica rigurosa y esa pasión inquebrantable por el bajo pesado convergen en un solo lugar: Daemonium Tympanon. Como bajista de la banda, Baltorium no solo aporta el groove y la base sólida esencial para el sonido del grupo, sino que encarna la síntesis perfecta entre la escuela clásica y el poder del metal, llevando adelante, con cada nota, un apellido y una vocación que resuenan con fuerza propia.

Víctor Moreno (Vektor CASH): El Ritmo de la Resistencia
La historia de Víctor Moreno es un testimonio de cómo la pasión por la música puede navegar a través de géneros, adversidades y silencios forzados, para finalmente resurgir con una fuerza renovada. Hoy, como baterista y co-fundador de Daemonium Tympanon, es la columna rítmica de un proyecto que cristaliza décadas de influencias y anhelos.
Todo comenzó en 1990, cuando un joven Víctor, sin conocimiento previo del rock, fue iniciado en este universo por unos primos. Uno de ellos, bajista de una banda de rock indie, le mostró discos que sonaban "bastante" para la época. Esa exposición despertó en él el deseo irreprimible de tocar un instrumento, un deseo que, ante la imposibilidad de adquirir un bajo, lo llevó a explorar el mundo de la percusión.
El punto de inflexión llegó en 2002, con la explosión del Nü Metal. A través de MTV, una banda llamada Slipknot impactó su imaginación. No solo fue la música, sino la fuerza cruda y la imagen transgresora lo que lo cautivó, abriéndole la mente a un nuevo nivel de creatividad y expresión musical. Esa chispa lo impulsó a buscar instrucción, tomando un curso básico de batería de 3 semanas, y a formar su primera banda aún en el liceo.
Entre 2002 y 2003, imitando a sus ídolos, comenzó como percusionista con granaderos, que pronto evolucionaron hacia una batería de guerrilla hecha con pipotes de basura industrial y tambores de cartón piedra. Su función era clara: aportar velocidad y potencia con redobles rápidos para reforzar al baterista principal. Esta etapa, llena de presentaciones y aprendizaje empírico, culminó cuando otros músicos le hicieron una observación crucial: con su velocidad, debía ser el baterista. Vendió su arsenal de percusión y asumió el rol principal en una nueva agrupación llamada Cidio.
Para 2006, ya inmerso en el bajo mundo del Black Metal melódico con una banda llamada Demons Dark, donde Dimmu Borgir era la máxima influencia. En paralelo, estudiaba Diseño Gráfico, una carrera que comenzó a fusionar con su pasión musical, poniendo su talento visual al servicio de las bandas. Sin embargo, la falta de contactos limitó las presentaciones en vivo, confinando al proyecto mayormente a la sala de ensayo.
El año 2008 marcó un giro hacia el Metal Core cristiano con The Fall of Pharaoh. Influenciado por bandas como As I Lay Dying y August Burns Red, buscó fusionar el género con un mensaje de valores. No obstante, las responsabilidades personales y la falta de tiempo constante llevaron a la disolución de la banda, sumiendo a Víctor en un período de desilusión que lo llevó a "engavetar" su talento.
Lo que siguió fue un largo silencio forzado, desde alrededor de 2010. La crisis socioeconómica en Venezuela, agravada por la escasez, el bloqueo y luego la pandemia, convirtió la supervivencia en la prioridad absoluta, alejándolo por completo de la movida musical durante quince años.
El renacimiento llegó de manera inesperada en 2025. Un contacto lo llevó a conocer a Gustavo, quien le presentó una visión única: un proyecto de Power Metal con temática de Ciencia Ficción. La chispa se encendió de nuevo. Víctor no solo compró la idea, sino que se unió como co-fundador, baterista y diseñador gráfico de lo que hoy es Daemonium Tympanon. Para esta nueva etapa, canaliza influencias épicas como Powerwolf y Sabaton, fusionando toda la fuerza acumulada desde sus días con Slipknot, la técnica del black metal y la melodía del metal core.
La historia de Víctor Moreno es, en esencia, la del ritmo que nunca murió, solo esperó su momento para volver a latir con más potencia que nunca en el escenario.